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Ayuntamiento que se comenzó a construir en el siglo XVIII, se encuentra
en una pequeña plaza, coqueta y acogedora. Formando parte del conjunto
nos encontramos con la iglesia parroquial del Rosario. La presencia de su torre
con reloj se impone en el entorno. La iglesia es barroca y alberga un magnífico
retablo de Granda. La imagen de la patrona la Virgen del Rosario es del mismo
autor. A destacar una pila bautismal en mármol rojo. La reja de cerramiento
está construida en madera y es de estilo barroco. Alrededor de esta plaza
calles estrechas y en rampa forman su casco antiguo. Cerca de aquí se encuentra
el antiguo convento de Religiosas del Amor de Dios, hoy sede de la Casa de Cultura.
Es una joya de principios de siglo, con balcones modernistas. Tiene una hermosa
escalinata de mármol blanco, con pasamanos de madera. En el arranque de
la misma, dos niños montan sobre dos cocodrilos.
Se conserva el edifico del Pósito, que reguló el abastecimiento
de grano a los vecinos durante unos doscientos años. La puesta en marcha
de cooperativas vinícolas, sus bodegas, permiten dar a conocer unos vinos
cada vez más apreciados. No podemos marcharnos de Bullas sin visitar
el paraje de Carrascalejo. En el mismo se encuentra un palacio neoclásico
del mismo nombre que ha dado denominación de origen a unos vinos que han
hecho famoso este nombre. Sus zonas de pinares, Los parajes del mencionado Carrascalejo
y el Castellar y el atractivo de las degustaciones de vinos en su propio ambiente
natural hacen de esta villa un lugar muy visitado.
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