| Iniciamos
la subida al Castillo por una sucesión de calles empinadas que se encuentran
acondicionadas con escalones y barandillas. A la entrada del recinto, la imponente
presencia de La Torre del Homenaje. Veinte metros de altura nos contemplan. En
el patio, los aljibes que en tiempos almacenaron el agua. A la entrada de la Torre
nos recibe el patio de armas, perfectamente conservado, y con mobiliario que recuerda
otra época. Una escalera mural en la estancia sube hasta la sala de los
Comendadores, donde se encuentra una maqueta, fiel reproducción del Castillo.
Subimos hasta lo más alto de la Torre. La vista, desde la fortaleza, es
extraordinaria. Por
encima de la ciudad emerge la figura de la torre del reloj de la iglesia de San
Francisco. Antiguo convento de los Franciscanos, del siglo XVI. En
la parte baja, se encuentra la Glorieta, recoleto jardín que invita al
descanso, con la presencia del Teatro Trieta, construido a principios de siglo,
como principal atractivo. Un Teatro chiquito y Coqueto, remozado en 1987. |